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El discurso politico de Marcelo Tinelli ."Nunca perdamos las esperanzas en nuestro país"

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Marcelo Tinelli habla del destierro como el peor castigo para un ser humano y de su partida anticipada cuando tenía diez años. Corrió en su ciudad natal a pesar de su rodilla y después descansó en el despacho del intendente justicialista Marcos Pisano. Tras la entrega de premios subió al escenario y le habló a la gente de su San Carlos de Bolívar más que a los corredores que llegaron desde otras ciudades, incluso de otros países, para  la vigésima edición de la maratón que lleva el nombre de su papá, Dino Hugo Tinelli, una excusa para el regreso anual y una forma de revitalizar a la ciudad y generar ingresos que se traducen en obras.

Detrás de un cordón de jóvenes que entrelazaban sus manos más de 6000 corredores esperaban la señal de largada a las cinco de la tarde. No había símbolos políticos aunque la imagen del rey de la televisión se destacó ploteada sobre un vehículo municipal. Tampoco se oyeron estribillos políticos, sólo la canción 'Aurora' mientras Tinelli izaba la bandera nacional y luego el Himno Nacional que los corredores tararearon con voz fuerte como si estuvieran en la cancha. Del otro lado del mástil un grupo de chicos lo 'cantó' con lenguaje de señas. Un marco que cualquier candidato desearía tener. Pero él dice que no lo es, aunque lo desee.

"No soy político" había dicho con gesto de complicidad en su cara ante la presencia de quien escribe esta nota antes de lanzarse a correr.

Sin embargo, el hombre serio y sólido que se plantó sobre el escenario cuando todos los corredores completaron la carrera hizo un repaso de 20 años de obras generadas a partir de la maratón que impulsó durante la gestión del ex intendente radical Juan Carlos Simón. Simón había acudido hasta él para pedirle una mención en su programa sobre  un concurso de canto. Pero como Tinelli siempre pensó en grande le cambió su idea por este evento deportivo que se convirtió en el puntapié que llevó a que hoy 7 de cada diez bolivarenses practique algún deporte.

 

Tinelli, serio, reflexivo, aplomado, con un dejo de emoción al mencionar  a su familia o su infancia, repitió varias veces lo que ya había dicho al inaugurar un comedor para chicos por la mañana: "Lo que hicimos acá se puede replicar en la provincia o en el resto del país".

Tinelli no es político. Y tampoco es candidato.

"Esto es el esfuerzo de todos ustedes, esto han logrado todos ustedes", siguió cuando ya era de noche y no se veían los papelitos plateados que le lanzaron en forma de lluvia al atravesar la meta.

Se oyeron fuertes aplausos cuando entre las obras que enumeró recordó los tiempos en que los pacientes que necesitaban dializarse debían ir a otras ciudades.

Su madre estuvo presente en un discurso emotivo y sincero. "Tal vez si hubiera habido un centro mental como el que hoy inauguramos ella se hubiera podido atender acá", lamentó sobre su salida apurada de la ciudad aunque tal vez en ese caso él no se hubiera tenido que ir y entonces tal vez tampoco fuera quien es y quién sabe si  habría maratón y equipo de voley o una cancha de hockey hecha con los recursos generados por la carrera internacional que además de los ingresos por la inscripción cuenta con sponsors importantes. De hecho las remeras de cada una de las 20 ediciones exhibidas en el cine Avenida evidencian el crecimiento del evento al ritmo de la fama y el rating del hijo pródigo que volvió.

Tinelli no está en su lanzamiento de campaña.

"Las cosas se pueden hacer bien y honestamente. Es un ejemplo para el país y la provincia", siguió el discurso serio en un tono muy alejado de 'una joda para Tinelli'. Y la misma frase se le oirá varias veces más.